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Ejulve

En plena transición a las sierras del Maestrazgo, Ejulve se sitúa en una colina al pie de la sierra Majalinos cerca del río Guadalopillo. La localidad destaca por un paradisíaco entorno natural: fuertes pendientes y cortados rocosos, paisajes subterráneos de cuevas y simas, numerosas fuentes o imponentes árboles monumentales que pueblan el término.

Las intrincadas calles suben y bajan por la ladera coronada por la iglesia de Santa María la Mayor. El edificio fue construido en el siglo XVI siguiendo el estilo de transición del gótico al renacentista. Otro edificio emblemático es el Ayuntamiento, un bello inmueble del siglo XVI sustentado por lonja de cuatro arcos. Además existen buenas muestras de arquitectura popular y de edificios civiles de sobrias y elegantes casonas como la Casa Felicitas, el Antiguo Hospital o la antigua Posada de la Plaza.

El Espacio denominado “Masías de Ejulve“, al sur del término municipal, permite conocer el hábitat disperso de las masías turolenses y acceder a un patrimonio natural, cultural e histórico de gran valor a través del hilo conductor de antiguos senderos perfectamente señalizados.

Gracias a la belleza de su conjunto urbano, su entorno natural y, sobre todo, a sus características masías, Ejulve es uno de los municipios que forman parte del Parque Cultural del Maestrazgo.

Posición en la ruta

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Nacimiento del Río Pitarque

A unos 25 Km. al sur de Ejulve, escondido en las montañas, se halla el pequeño pueblecito de Pitarque. Por aquí pasa el río del mismo nombre, un río vivo de aguas cristalinas que mana a borbotones de la misma roca a través de dos ‘ojos’ o surgencias kársticas dando lugar al denominado “Nacimiento del Río Pitarque”. En las calles de la población encontramos las primeras señales que nos indican el camino. Una senda bien señalizada que se recorre por el mismo sitio y que suma 10 Km. entre ida y vuelta. A lo largo de su recorrido, el río ha ido labrando un cañón fluvial de grandes paredes verticales en el que se alternan profundas pozas de aguas transparentes y pequeños saltos de agua. Los farallones calcáreos, la fuerza del agua y la vegetación, componen un bello espectáculo lleno de fuerza y color, una senda de gran belleza por un entorno único que merece la pena contemplar en este hermoso rincón salvaje del Maestrazgo.